La danza Shiva-Shakti

La historia de Shakti y Shiva es una historia de amor. Es la historia de la búsqueda del ser amado dentro de nuestro propio ser. El reencuentro con nuestra totalidad, a partir de la unión de los contrarios.

La historia cuenta el despertar de Shakti Kundalini, nuestra experiencia material, su ascensión y viaje por los chakras, vivenciándolos y dinamizándolos hasta, por fin, encontrarse y unirse a su amado Señor Shiva, nuestra consciencia espiritual.

En la tradición hindú, Shakti representa el principio femenino, simbolizado por la serpiente kundalini que se encuentra enroscada en la base de la columna vertebral, en el hueso sacro, donde está ubicado el primer centro energético, el chakra raiz, y Shiva, el principio masculino, situado en la cabeza, en el séptimo chakra denominado corona.

Shiva y Shakti representan la dualidad existencial en este universo. Shiva es la consciencia, la percepción; y Shakti la energía creativa que produce transformaciones y cambio.

 

Son las dos caras de una misma moneda, así como el Ying y el Yang.

 

Ronald Fuchs nos advierte de lo siguiente: los misterios y las diferencias entre el masculino y el femenino dificultan la armonía y el fluir del amor en las relaciones. Muchas veces tenemos que «adivinar» lo que el otro está sintiendo o pensando.  La falta de comunicación o más bien, la difícil comunicación resulta  como si hablásemos lenguas diferentes.

No siempre lo que es importante o prioritario para uno lo es para el otro.

 

El Tantra incorpora y ofrece inmensa comprensión sobre la esencia femenina y masculina y cómo interactúan, tanto en la relación como en la vida.

Ésta es la «danza» de Shiva y de Shakti, y cuando ella está integrada y es vibrante en una relación nos aporta inmensa energía, amor, y vitalidad espiritual.