El Tantra es zambullirse en el Amor

El Tantra se asocia con la sexualidad pero es mucho más que eso; es una visión del universo, de la vida. La visión del Tantra a diferencia de nuestra cultura es una visión dual de dos principios. En el mundo occidental vemos el monoteísmo o una autoridad suprema. Aquí la visión es dual. Por eso es un camino espiritual más amplio y trascendental y a dos. Se trata de energías…

 

El poder del Ser, de quiénes somos en realidad, va más allá de lo que representa nuestro cuerpo, nuestro espíritu. Ese ser espiritual que encierra la materia, es el que activa al Tantra a través de la completa y absoluta aceptación del Universo y los diferentes planos de conciencia existente.

 

A diferencia de otras tradiciones, religiones o tipos de pensamientos, el amor tántrico, nos acepta tal y como somos. Este utiliza una gran y poderosa energía sexual, con la finalidad de, a través de ellos, despertemos nuestros cuerpos energéticos.  El ideal, es poder curar nuestra condición humana, activar nuestra psiquis y poder espiritual, para sanar nuestra alma.

 

De la misma forma que el dolor y el sufrimiento te enferman, el placer profundo sana.

 

Es esencial, en el camino del Tantra, la aceptación de todo lo que la vida nos trae, tanto si es placentero como incómodo y doloroso.

 

Es desde la aceptación y la entrega que hay transformación, comienza por allí. Tantas veces huimos del dolor y del sufrimiento (y también del placer) porque es incómodo y desconocido, y al no entregarnos a vivirlo nos lo encontramos más adelante en el camino.

 

En el Tantra buscamos sumergirnos en el dolor cuando éste aparece, aceptando así la herida que genera este dolor. Esta es la esencia de la sanación en el Tantra.

 

«Es a través de la herida que entra la luz (Rumi)»