Hay dos conceptos para comprender el Tantra, lo racional y lo emocional.

El Tantra enfoca la evolución del ser humano, mejora su calidad de vida y consigue su equilibrio a través de la unión y armonización de los aspectos racional y emocional de las energías masculina y femenina. En el Tantra encontramos el conocimiento y los medios para la evolución física, mental, emocional y espiritual, haciendo uso de la energía sexual, y es por eso que hoy en día esta práctica es tan popular y también tan erróneamente interpretada muchas veces. Con el Tantra es posible ir mucho más allá del placer físico, a través de la sublimación de la energía sexual, su transformación en fuerza espiritual, uniendo el cuerpo a la mente y al espíritu y expresando la unidad.

La palabra Tantra viene del sánscrito, idioma antiquísimo que fue la cuna de las escrituras. Está compuesta de la fusión de dos palabras: Tanoti, que significa “expander”, y Trayati, que significa “liberar”, implicando expansión y liberación de la consciencia, del espíritu y la energía. El vasto compendio de los conocimientos tántricos incluye enseñanzas, técnicas, métodos, prácticas, eventos, rituales, mitología, símbolos, códigos, textos, artes, etc. El Tantra proporciona el despertar de la energía más poderosa que poseemos: la energía sexual, que es una manifestación de la kundalini, y eso es posible también por medio de la interacción sexual entre la mujer y el hombre, entre el femenino y el masculino.

El camino del Tantra nos lleva hacia la luz, y esta luz bendice y beneficia nuestras vidas en todas sus áreas. A través de las prácticas, la consciencia y la energía en el tantra aprendemos a crear esta luz y abrirnos a ella. Esta luz, de la manera más natural y más simple, se genera desde el encuentro del masculino y el femenino y todo lo abarca: la sexualidad, el sentimiento, el amor, el espíritu… todos los aspectos de la vida están incluidos en ella.

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