Amigas os invitamos a reflexionar sobre estas palabras que escribe Luz Ezquivel para entender y valorar más a vuestros hombres, disfrutadlo, pensad y fundiros en un abrazo profundo.

Si las mujeres entendieran… que los hombres también tienen miedos, pero sin tanto permiso para mostrarlos.
Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.
Que valoran mucho más el exceso de sonrisas que tres kilos menos.
Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia.
Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora.
Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de”.
La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir.
Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado.

Las lágrimas que no se animan a llorar.
El poder que tenemos sobre ellos.
Que ellos también pasan noches sin dormir.
Que necesitan silencio como nosotras charla.
Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.
Que son más débiles de lo que su altura y músculos dirían.
Que sacar lo mejor o peor de ellos está en nuestras manos.
Que piensan y razonan diferente.
Que sienten muy parecido.
Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.
Si las mujeres entendieran todo esto, si lograran mirar más allá de algunos olvidos, si se dieran cuenta de que no hay todos o ninguno, si pudieran sentir que para ellos la mejor demostración de amor es haberlas elegido, si las mujeres bajaran un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudieran incrementar las sonrisas, los brindis y la picardía y si los dejaran hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderían que son lo que le da sentido a nuestras vidas. Como mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.

Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí están ellas… con el que cada una eligió.